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En un entorno empresarial cada vez más digital y descentralizado, el factor humano se ha convertido en una pieza clave en la defensa frente a la ciberdelincuencia. Así lo refleja el Informe de Ciberpreparación de Hiscox 2025, que señala que el 81% de las pequeñas y medianas empresas españolas ha tenido que invertir más en formación específica en ciberseguridad para empleados que trabajan en remoto.
La expansión del modelo híbrido y a distancia ha obligado a las compañías a revisar sus estrategias de protección. Con equipos dispersos y mayor exposición a riesgos digitales, la capacitación de los trabajadores se consolida como la primera línea de defensa frente a ataques informáticos.
La formación, prioridad estratégica
Según el informe de la aseguradora especializada Hiscox, la formación no es solo una medida complementaria, sino la opción preferida por las empresas para reforzar su ciberresiliencia. El 76% de las organizaciones españolas está actualizando sus programas formativos en ciberseguridad, mientras que el 64% ha incorporado personal especializado en esta área y el 52% ha incrementado su inversión en software y soluciones tecnológicas.
Además, la apuesta por la protección digital no parece coyuntural: el 92% de las compañías prevé ampliar su inversión en ciberseguridad y protección de datos a lo largo del año, lo que apunta a una estrategia sostenida en el tiempo.
La brecha en la capacidad de respuesta
Pese al esfuerzo inversor, las empresas reconocen que aún existen carencias en la gestión de incidentes. El 97% de las organizaciones españolas considera que una mayor concienciación sobre las amenazas mejoraría de forma significativa su capacidad de reacción ante un ataque.
De hecho, el 63% señala que la identificación temprana de riesgos potenciales es el factor más determinante para responder con eficacia, incluso antes de que el ataque se materialice. A ello se suma la necesidad de un liderazgo claro y directrices precisas durante las crisis, un aspecto que el 58% considera fundamental para evitar bloqueos organizativos.
En el plano operativo, el 52% de las pymes admite que debe mejorar su capacidad para reconocer las señales de alerta mientras el ataque está en curso, y el 46% identifica como punto crítico contar con protocolos de comunicación más claros que permitan reportar incidencias de forma inmediata y sin pérdida de tiempo.
Hacia una cultura de alerta permanente
Para Ana Silva, Cyber Lead de Hiscox España y Portugal, los datos confirman un cambio de mentalidad en el tejido empresarial: “La formación y la concienciación en ciberseguridad se han convertido en la verdadera clave para mitigar el impacto de los ciberataques. En un escenario donde el teletrabajo amplía el perímetro de riesgo, no basta con disponer del mejor software; es imprescindible que cada empleado sea consciente de su papel en la seguridad de la compañía”.
El informe concluye que, ante una ciberdelincuencia en constante evolución, el aprendizaje continuo y la creación de una auténtica cultura de alerta son las herramientas más eficaces para proteger la integridad de los datos y garantizar la continuidad del negocio.










