Compartir:
El campo de la computación cuántica enfrenta un desafío significativo: la fragilidad de los qubits. En este contexto, Microsoft ha apostado por una vía innovadora con los qubits topológicos basados en Majorana, que prometen ser más resistentes al ruido debido a su codificación no local. Estos qubits topológicos, que obtienen estabilidad de la separación espacial de los modos zero de Majorana, representan un cambio de paradigma frente a los qubits más convencionales.
La compañía ha presentado su prototipo «Majorana 1», a pesar de que la comunidad científica se mantiene escéptica ante estos resultados. Esta iniciativa se basa en trabajos teóricos que sugieren que los estados cuánticos en los modos zero de Majorana podrían ser inmunes al ruido local, lo que reduciría la necesidad de correcciones extensas.
Los qubits Majorana son altamente resistentes al ruido gracias a que sus estados cuánticos cambian solo mediante operaciones topológicas, no por perturbaciones locales. Microsoft está construyendo «tetrons», pares de modos zero de Majorana que codifican un único qubit lógico a través de su estado de paridad colectiva. Las operaciones se logran mediante pulsos de voltaje simples, evitando los complejos controles analógicos requeridos por los qubits superconductores.
Sin embargo, la verificación experimental de estos qubits ha resultado ser complicada. La existencia de los modos zero de Majorana no es natural, debiendo ser diseñada en materiales como nanocables de arsenuro de indio en proximidad a superconductores, lo que ha llevado históricamente a controversias.
Un revés clave ocurrió en 2018 cuando el equipo del investigador Leo Kouwenhoven en la Universidad Tecnológica de Delft afirmó haber observado modos zero de Majorana. Sin embargo, el artículo de 2021 fue retractado por inconsistencias, lo que llevó a la «crisis de Majorana», afectando la credibilidad de Microsoft en este campo.
A pesar de ello, Microsoft ha continuado su trabajo, y el reciente anuncio del chip «Majorana 1» en 2025 ha mostrado avances, como la medición de la paridad del qubit con un 99% de precisión y una mayor estabilidad del qubit. No obstante, aún no se han demostrado operaciones cuánticas clave, como el entrelazamiento entre qubits.
La comunidad sigue siendo escéptica y plantea preocupaciones, como la falta de evidencia directa de los modos zero de Majorana y las promesas sin verificar de implementación a gran escala. Si bien los qubits Majorana podrían ofrecer una protección contra errores intrínseca, su validación experimental está en progreso y la integración a gran escala no ha sido probada.
El futuro de los qubits basados en Majorana es incierto. Representan uno de los esfuerzos más ambiciosos en la computación cuántica, pero las controversias y el escepticismo significan que aún no son una alternativa comprobada. Los próximos años serán cruciales para determinar si los qubits Majorana transformarán la computación cuántica o quedarán como una idea intrigante pero impráctica. A medida que se realicen más experimentos y verificaciones independientes, la comunidad científica decidirá si la apuesta de Microsoft rindió frutos.