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Francia tendrá que volver a empezar con una de las medidas digitales más ambiciosas impulsadas por Emmanuel Macron. El Consejo Constitucional ha bloqueado la ley que pretendía prohibir el acceso a las redes sociales a los menores de 15 años, prevista para comenzar a aplicarse el 1 de septiembre de 2026. El tribunal considera que la protección de los menores puede justificar nuevas restricciones, pero no de la forma planteada: la prohibición afectaba de manera desproporcionada a la libertad de expresión y obligaba además a desplegar sistemas de verificación de edad con garantías insuficientes para la privacidad.
Las claves de las restricciones a menores en 30 segundos
- Francia tendrá que rehacer su prohibición para menores de 15 años después del veto del Consejo Constitucional.
- Australia ya aplica un límite de 16 años y las plataformas han eliminado millones de cuentas, aunque muchos menores siguen accediendo.
- España tramita una prohibición para menores de 16 años con verificación efectiva de edad.
- Reino Unido y Malasia avanzan también con controles obligatorios.
- El gran problema común sigue siendo demostrar la edad sin convertir Internet en un sistema generalizado de identificación.
El caso francés resulta especialmente interesante porque llega cuando cada vez más gobiernos están intentando decidir a qué edad debería poder utilizarse una red social. Según un informe del Parlamento Europeo, UNICEF contabilizaba en marzo de 2026 cerca de 40 países que estaban debatiendo, proponiendo, aprobando o aplicando algún tipo de restricción basada en la edad.
Las soluciones, sin embargo, son muy diferentes. Australia ha optado por una prohibición que ya está funcionando; España y Noruega preparan límites de 16 años; Reino Unido avanza desde un modelo basado inicialmente en la protección frente a contenidos perjudiciales, y otros países prefieren exigir obligaciones a las plataformas sin establecer un bloqueo general.
La experiencia de los primeros países también está dejando una advertencia: aprobar una edad mínima es bastante más sencillo que impedir técnicamente que un menor mienta sobre su edad.
Australia ya lo ha probado y los menores siguen encontrando formas de entrar
Australia proporciona por ahora el experimento a gran escala más útil para conocer qué ocurre cuando una prohibición deja de ser una propuesta política y comienza a aplicarse.
Desde el 10 de diciembre de 2025, plataformas como Facebook, Instagram, Snapchat, Threads, TikTok, Twitch, X, YouTube, Kick y Reddit tienen que adoptar medidas razonables para impedir que los australianos menores de 16 años creen o mantengan una cuenta. Servicios como WhatsApp, Discord, Roblox, Steam, GitHub, Pinterest o YouTube Kids permanecen actualmente fuera de esa lista.
Los primeros números parecen enormes. El regulador australiano eSafety informó de que las plataformas habían restringido el acceso a aproximadamente 4,7 millones de cuentas de menores de 16 años en las primeras semanas de aplicación.
Pero eliminar millones de cuentas no significa que la prohibición esté funcionando completamente.
Una encuesta posterior del regulador encontró una reducción del porcentaje de niños que disponían de cuentas en las plataformas afectadas, aunque una proporción considerable continuaba utilizándolas. Uno de los motivos más frecuentes era sencillo: la plataforma todavía no les había pedido comprobar su edad.
Los datos conocidos este verano muestran todavía mejor las dificultades. Meta comunicó haber eliminado 756.000 cuentas australianas de menores entre Facebook e Instagram. YouTube informó de alrededor de 740.000 y TikTok retiró inicialmente unas 550.000, además de continuar eliminando unas 24.000 al mes. A pesar de ello, datos examinados durante una investigación parlamentaria apuntaban a que más del 80 % de los menores de 16 años seguían utilizando alguna de estas plataformas.
Australia está comprobando así que la verificación de edad es una carrera permanente. Las plataformas identifican cuentas, los usuarios encuentran formas de superar los controles y los sistemas de estimación de edad continúan mejorando.
El propio regulador australiano detectó además prácticas problemáticas durante sus primeros meses de supervisión, entre ellas permitir que algunos menores repitieran varias veces un procedimiento de comprobación hasta conseguir finalmente un resultado que los identificara como mayores de 16 años.
España quiere llegar más lejos que Francia: el límite estará en 16 años
España está recorriendo un camino parecido, aunque su legislación todavía se encuentra en desarrollo.
Pedro Sánchez anunció en febrero que el Gobierno pretende prohibir el acceso a las redes sociales a los menores de 16 años. La medida se incorporaría mediante un nuevo artículo al Proyecto de Ley Orgánica para la protección de las personas menores de edad en los entornos digitales.
La intención del Gobierno es que las plataformas no puedan conformarse con preguntar la fecha de nacimiento. Tendrán que introducir mecanismos efectivos de comprobación de edad. En abril, Sánchez confirmó que la iniciativa seguía en tramitación parlamentaria.
La diferencia con Francia resulta ahora especialmente importante.
El Consejo Constitucional francés acaba de señalar precisamente los riesgos que aparecen cuando una ley obliga indirectamente a verificar la edad de todos para descubrir quién es menor. Si España quiere establecer una barrera efectiva a los 16 años, tendrá que resolver una cuestión similar dentro del marco constitucional español y de la normativa europea.
Noruega también prepara su propia legislación. Su Gobierno anunció en abril que presentará durante 2026 una ley que establecerá el límite a partir del 1 de enero del año en que el menor cumpla 16 años. La responsabilidad de verificar la edad recaerá en las empresas tecnológicas.
Malasia ha tomado otra vía. Desde el 1 de junio de 2026 aplica requisitos de verificación para impedir que los menores de 16 años abran cuentas, dentro de su Online Safety Act. El Gobierno malasio sostiene que prefiere este enfoque regulatorio a definirlo como una prohibición general de las redes sociales.
Reino Unido y Europa buscan una solución que pueda aplicarse de verdad
Reino Unido está avanzando desde otro punto de partida. La Online Safety Act ya ha extendido los controles de edad para determinados contenidos y Ofcom publicó en julio sus primeros resultados sobre la implantación de estos sistemas.
El regulador británico considera que las comprobaciones de edad han aumentado de forma considerable, aunque también mantiene dudas sobre algunos métodos utilizados por las grandes plataformas. De hecho, ha cuestionado si determinadas técnicas de inferencia de edad son suficientemente fiables para soportar futuras restricciones para menores de 16 años.
El Gobierno británico anunció en junio nuevas restricciones para las redes sociales de menores de 16 años, cuya regulación concreta todavía debe desarrollarse con Ofcom.
La Unión Europea tampoco ha cerrado el debate. El Parlamento Europeo ha pedido establecer 16 años como edad mínima para acceder a las redes sociales, mientras que el Reglamento de Servicios Digitales (DSA) ya obliga a las plataformas a proporcionar elevados niveles de privacidad, seguridad y protección para los menores.
El problema de fondo es que Europa corre el riesgo de terminar con diferentes edades y mecanismos nacionales. El propio Parlamento Europeo advertía en junio sobre esa posible fragmentación: algunos Estados han propuesto 15 años, otros 16 y muchos todavía no han decidido qué sistema utilizar.
Francia acaba de demostrar además que existe una tercera variable que no puede ignorarse: los derechos de los propios menores.
El Constitucional francés no ha dicho que las redes sociales sean inocuas ni que el Estado no pueda intervenir. Ha determinado que una prohibición general debe superar un examen de proporcionalidad y que verificar la edad de millones de ciudadanos requiere garantías suficientemente precisas.
Por eso el siguiente gran debate probablemente no será si debe existir una edad mínima, sino cómo puede comprobarse sin pedir a cada adulto que entregue más información personal de la necesaria.
Australia demuestra que incluso con una ley en vigor millones de menores pueden intentar seguir entrando. Francia acaba de comprobar que una prohibición demasiado amplia puede chocar con derechos constitucionales. España y Noruega todavía tienen que convertir sus propuestas en sistemas aplicables, mientras Reino Unido trabaja sobre una infraestructura de comprobación de edad que tampoco está libre de problemas.
Macron, por su parte, no ha abandonado el proyecto. Ha encargado al primer ministro Sébastien Lecornu que prepare una nueva versión que tenga en cuenta las objeciones del Consejo Constitucional, con la intención de aprobarla antes de la primavera de 2027.
La carrera internacional por sacar a los menores de determinadas redes sociales continúa. Los primeros resultados sugieren que ningún país ha encontrado todavía una fórmula que combine eficacia, privacidad y facilidad de aplicación sin generar nuevos problemas.
Preguntas frecuentes
¿Francia ha prohibido las redes sociales a los menores de 15 años?
No. El Consejo Constitucional ha bloqueado la ley que debía comenzar a aplicarse en septiembre de 2026. Macron pretende presentar una versión revisada.
¿Qué país aplica ya una prohibición de redes sociales para menores?
Australia exige desde diciembre de 2025 que determinadas plataformas impidan mantener cuentas a menores de 16 años. Se han eliminado millones de cuentas, aunque los primeros datos muestran que numerosos menores continúan accediendo.
¿Qué ocurrirá en España?
El Gobierno está tramitando una prohibición de acceso a redes sociales para menores de 16 años y pretende obligar a las plataformas a implantar sistemas efectivos de verificación de edad.
¿Existe una edad mínima común para toda la Unión Europea?
Todavía no. El Parlamento Europeo ha defendido un límite de 16 años, pero los Estados miembros están siguiendo caminos diferentes y buena parte de las propuestas nacionales continúan en fase legislativa.








