La historia del CD-ROM: el disco que llevó el software y la multimedia al PC

Antes de las memorias USB, los SSD, las descargas digitales y la nube, el CD-ROM permitió distribuir cientos de megabytes de información en un soporte barato, compacto y producido en masa. Sony y Philips definieron su especificación técnica en 1983 a partir del Compact Disc de audio, pero hicieron falta varios años de estandarización y la llegada de lectores asequibles para que aquel disco de 12 centímetros acabara llevando sistemas operativos, videojuegos, enciclopedias y aplicaciones a millones de ordenadores.

Las claves de la historia del CD-ROM en 30 segundos

  • Sony y Philips definieron en 1983 la especificación conocida como Yellow Book para adaptar el Compact Disc al almacenamiento de datos.
  • Los primeros lectores comerciales llegaron a mediados de los años 80.
  • El estándar ISO 9660 de 1988 resolvió buena parte de los problemas de compatibilidad entre plataformas.
  • Un CD-ROM habitual almacenaba unos 650 MB y posteriormente fueron comunes discos de 700 MB.
  • Durante los años 90 se convirtió en uno de los principales medios para distribuir software, videojuegos y contenido multimedia.

El CD-ROM parece pequeño contemplado desde 2026. Un archivo de vídeo actual puede superar fácilmente la capacidad de un disco entero y cualquier SSD doméstico almacena el equivalente a miles de ellos. Sin embargo, juzgarlo con las unidades actuales oculta lo que representó en su momento.

El salto desde los disquetes era enorme. Un CD podía transportar cientos de megabytes sin necesidad de dividir una aplicación entre una pila de discos. Además, al tratarse de un soporte óptico de solo lectura producido industrialmente, resultaba adecuado para fabricar grandes cantidades de copias idénticas.

Su llegada también cambió el propio software. Cuando dejó de ser necesario ahorrar cada kilobyte disponible, los desarrolladores pudieron incorporar más imágenes, audio, vídeo, documentación y contenidos que anteriormente resultaban poco prácticos.

Del Compact Disc de música al Yellow Book

La historia del CD-ROM comienza realmente con el Compact Disc de audio (CD-DA).

Philips y Sony colaboraron en el desarrollo y normalización del CD de audio a finales de los años 70 y comienzos de los 80. El formato quedó recogido en la especificación conocida como Red Book y su comercialización comenzó en 1982.

La idea que condujo al CD-ROM era bastante lógica: si un disco óptico podía almacenar una gran cantidad de audio digital, también podía utilizarse para guardar bits correspondientes a programas, documentos, imágenes o bases de datos.

Pero almacenar datos informáticos planteaba exigencias diferentes.

Un pequeño error durante la reproducción de música podía disimularse o pasar desapercibido. Cambiar accidentalmente unos bits dentro de un programa ejecutable podía corromperlo por completo.

Sony y Philips desarrollaron por ello una especificación destinada al almacenamiento de datos informáticos que pasó a conocerse como Yellow Book.

La documentación técnica del CD-ROM quedó definida en 1983, no en 1985 como indican algunas cronologías simplificadas. El formato fue anunciado posteriormente y durante 1985 comenzaron a aparecer lectores comerciales. Philips lanzó aquel año su CM 100, uno de los primeros lectores de CD-ROM disponibles públicamente.

El nombre explica bien el concepto:

CD-ROM significa Compact Disc Read-Only Memory.

Era una memoria de solo lectura. Los datos se grababan durante el proceso industrial de fabricación y el usuario podía consultarlos, pero no modificarlos ni escribir nuevos archivos sobre el disco.

Los CD-R grabables y los posteriores CD-RW regrabables llegarían después.

Una cronología del CD-ROM

AñoAcontecimiento
1982Comienza la comercialización del Compact Disc de audio
1983Sony y Philips definen el CD-ROM mediante el Yellow Book
1984Se anuncia públicamente el CD-ROM
1985Llegan los primeros lectores comerciales
1985Se reúne el grupo que dará origen al formato High Sierra
1986Se publica la propuesta High Sierra
1986ECMA publica la primera edición de ECMA-119
1988ISO publica ISO 9660
Años 90El CD-ROM se generaliza en los ordenadores personales
Década de 1990CD-R y posteriormente CD-RW amplían el uso del disco óptico
Desde 1995El DVD empieza a ofrecer mucha más capacidad

La cronología también permite corregir otra idea frecuente: 1985 no fue exactamente el año en que Sony y Philips inventaron o definieron el CD-ROM. Fue un año importante para su llegada comercial, mientras la especificación técnica se remontaba a 1983.

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El problema no era solo guardar datos, sino conseguir que otros ordenadores los leyesen

Tener un soporte físico común no solucionaba todos los problemas.

El Yellow Book especificaba las características necesarias para almacenar y recuperar los datos, pero todavía faltaba acordar cómo organizar archivos, directorios y volúmenes para que diferentes ordenadores pudieran interpretar un mismo disco.

En noviembre de 1985 representantes de empresas como Apple, Microsoft, Digital Equipment Corporation, Hitachi, Philips y Sony, entre otras, se reunieron para trabajar en una solución común.

El encuentro tuvo lugar en el High Sierra Hotel and Casino de Nevada y el trabajo resultante pasó a conocerse como High Sierra Group Proposal.

La propuesta fue publicada en mayo de 1986.

ECMA International utilizó ese trabajo como base para elaborar ECMA-119, cuya primera edición apareció en diciembre de 1986. Posteriormente llegó la normalización internacional.

En abril de 1988 se publicó ISO 9660, el estándar para la estructura de volúmenes y archivos de CD-ROM destinados al intercambio de información.

Su importancia fue enorme.

El disco ya no tenía que estar pensado exclusivamente para una plataforma concreta. Un sistema operativo que implementara ISO 9660 podía interpretar la estructura del CD y localizar sus archivos.

Esto facilitó que un mismo soporte pudiera utilizarse en diferentes ordenadores y sistemas operativos, aunque las aplicaciones almacenadas dentro siguieran dependiendo naturalmente de su plataforma.

Curiosamente, ISO 9660 no ha desaparecido por completo de la normalización técnica. La versión original ISO 9660:1988 fue retirada y sustituida por ISO/IEC 9660:2023.

¿Cómo podía un CD-ROM guardar 650 MB?

Un CD-ROM convencional tenía 12 centímetros de diámetro, pero los datos no estaban organizados como las pistas concéntricas que uno podría imaginar al mirar el disco.

La información seguía una larga pista en espiral.

Sobre ella se codificaban diminutas estructuras que el lector interpretaba mediante un láser. La unidad transformaba las variaciones detectadas ópticamente en información digital y aplicaba mecanismos de detección y corrección de errores.

La capacidad inicialmente asociada a los CD-ROM fue evolucionando, pero durante buena parte de su historia 650 MB fue una cifra habitual. Posteriormente se generalizaron soportes de aproximadamente 700 MB.

Hoy parece insignificante.

En los años 80 y principios de los 90 no lo era.

Un disquete de alta densidad de 3,5 pulgadas ampliamente utilizado en PC almacenaba 1,44 MB. La comparación permite comprender mejor el salto.

SoporteCapacidad típica aproximada
Disquete 3,5″ HD1,44 MB
CD-ROM650-700 MB
DVD de una capa4,7 GB
Memoria USBDesde MB hasta varios TB según generación
SSD actualCientos de GB o varios TB

Un CD-ROM de 650 MB equivale por capacidad a unos 450 disquetes de 1,44 MB.

Ahí estaba una de sus grandes ventajas.

Una aplicación que hubiera requerido decenas de disquetes podía distribuirse en un único CD. Además, el coste de replicar discos a gran escala hacía especialmente atractivo el formato para fabricantes de software y editoriales.

Pero los primeros lectores eran lentos.

La velocidad original, denominada posteriormente 1x, proporcionaba aproximadamente 150 KB/s. Después llegaron lectores 2x, 4x, 8x, 16x, 24x y velocidades todavía superiores.

Aquella sucesión de números acabó convirtiéndose durante los años 90 en una característica comercial habitual de cualquier ordenador.

Enciclopedias, videojuegos y sistemas operativos: la revolución multimedia

El CD-ROM hizo algo más que sustituir una pila de disquetes por un disco.

Cambió el tipo de contenido que podía distribuirse económicamente con un ordenador.

Una de las primeras demostraciones importantes fue la Grolier Academic Encyclopedia en CD-ROM, presentada en 1986. Las enciclopedias digitales acabarían convirtiéndose en uno de los productos más representativos del formato.

Durante los años 90 llegaron títulos que combinaban texto, fotografías, animaciones, mapas, fragmentos de sonido y vídeo.

La palabra multimedia empezó a aparecer por todas partes.

Microsoft Encarta se convirtió en uno de los ejemplos más reconocibles. Consultar una enciclopedia dejó de significar únicamente buscar un término alfabéticamente entre numerosos volúmenes impresos. Era posible escribir una consulta y saltar inmediatamente entre artículos relacionados, imágenes, mapas y contenidos audiovisuales.

Los videojuegos también cambiaron.

El espacio adicional permitía incorporar música digital, voces grabadas, secuencias de vídeo y escenarios con muchos más recursos gráficos.

El CD-ROM favoreció así una generación de juegos que habría sido prácticamente imposible distribuir mediante unos pocos disquetes.

Los sistemas operativos y grandes aplicaciones siguieron el mismo camino. Suites ofimáticas, programas de diseño, herramientas de desarrollo, controladores y recopilaciones completas de software comenzaron a distribuirse en discos ópticos.

Incluso las revistas de informática incorporaban CD-ROM con programas, demostraciones, controladores, utilidades y juegos.

Durante un tiempo, tener lector de CD-ROM fue una característica importante al comprar un PC.

Del CD-ROM al CD-R, DVD, USB y la nube

El principal límite del CD-ROM estaba en su propio nombre: Read-Only Memory.

El usuario podía leerlo, pero no utilizarlo como un disco convencional para guardar sus propios documentos.

La evolución del almacenamiento óptico solucionó parcialmente esa limitación.

El CD-R permitió grabar información una vez. Posteriormente, CD-RW añadió la posibilidad de borrar y volver a escribir el soporte.

Las grabadoras de CD acabaron entrando en millones de ordenadores domésticos. Los usuarios podían hacer copias de seguridad, crear discos de datos o preparar sus propios CD de audio.

Pero el software y los archivos continuaron creciendo.

El DVD ofreció alrededor de 4,7 GB en una sola capa, multiplicando varias veces la capacidad del CD. Más adelante aparecería Blu-ray con capacidades todavía mayores.

Mientras tanto avanzaba otra tecnología que acabaría resultando mucho más cómoda para transportar archivos: la memoria flash.

Las unidades USB podían escribirse repetidamente, eran pequeñas, resistentes y no necesitaban una mecánica óptica. Su capacidad creció mientras sus precios disminuían.

Después llegaron conexiones de banda ancha suficientemente rápidas para que distribuir físicamente el software dejara de ser imprescindible.

Los programas comenzaron a descargarse. Las actualizaciones también. Los videojuegos siguieron ese camino y los servicios de streaming redujeron la necesidad de almacenar música y vídeo en soportes ópticos.

Los ordenadores portátiles terminaron eliminando la unidad óptica para ahorrar espacio, peso y consumo.

El recorrido simplificado quedó así:

Disquete → CD-ROM/CD-R → DVD → memoria USB y almacenamiento flash → SSD → nube y distribución por Internet.

No fue una sustitución perfectamente lineal. Muchas de estas tecnologías convivieron durante años y algunas continúan utilizándose.

De hecho, el legado del CD-ROM sobrevive incluso en un concepto habitual entre administradores de sistemas: las imágenes ISO.

Descargar una distribución Linux como archivo .iso, montar una imagen de instalación o crear un medio arrancable mantiene una relación directa con aquella forma estandarizada de organizar información destinada originalmente a discos ópticos.

El soporte físico perdió protagonismo, pero parte de su lógica sobrevivió.

Y esa quizá sea la mejor forma de medir la importancia histórica del CD-ROM. Sus 650 MB resultan minúsculos frente a los terabytes actuales, pero durante los años 90 fueron suficientes para cambiar cómo se vendía el software, cómo se instalaba un ordenador y qué clase de contenido podía llegar a una casa dentro de una pequeña caja de plástico.

Preguntas frecuentes

¿Quién inventó el CD-ROM?

Sony y Philips desarrollaron conjuntamente la especificación técnica del CD-ROM a partir de la tecnología utilizada para el Compact Disc de audio. El estándar inicial quedó recogido en el Yellow Book de 1983.

¿Cuándo apareció el primer CD-ROM?

La especificación se definió en 1983, el CD-ROM fue anunciado en 1984 y los primeros lectores comerciales llegaron en 1985. Su adopción masiva en ordenadores personales se produjo principalmente durante los años 90.

¿Cuántos datos podía almacenar un CD-ROM?

Durante buena parte de su vida comercial fueron habituales los CD-ROM de unos 650 MB. Posteriormente se extendieron discos con aproximadamente 700 MB de capacidad.

¿Qué es ISO 9660 y por qué fue importante para el CD-ROM?

ISO 9660 es el estándar que definió una estructura común de volúmenes y archivos para facilitar el intercambio de CD-ROM entre diferentes sistemas informáticos. La primera versión internacional se publicó en 1988 y actualmente existe ISO/IEC 9660:2023.

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