La madrugada que cambió los dominios .es y una reforma que aún sigue pendiente

El 8 de noviembre de 2005 a las 07:00 de la mañana comenzó uno de los episodios más recordados de la historia comercial de Internet en España. Miles de solicitudes llegaron prácticamente al mismo tiempo para registrar nombres bajo el dominio .es, que estrenaba unas reglas mucho más abiertas. Veintiún años después, aquella liberalización puede considerarse un éxito en número de registros, pero la experiencia de gestión del dominio español sigue recibiendo críticas de profesionales que consideran que algunos trámites no han evolucionado al mismo ritmo que Internet.

Las claves de los 21 años de la liberalización del .es en 30 segundos

  • El 8 de noviembre de 2005 comenzó la fase de registro libre de dominios .es, después de meses de apertura progresiva.
  • La demanda fue tan elevada que Red.es recibió más de 300.000 solicitudes aquella mañana y el servicio sufrió problemas de saturación.
  • El nuevo Plan había simplificado los requisitos y reducido las restricciones para acercar el .es a otros dominios nacionales.
  • Dos décadas después, profesionales del sector cuestionan la complejidad que todavía presentan algunas operaciones administrativas.
  • David Carrero, cofundador de Stackscale, conserva dominios registrados en aquella época como meteo.es, navidad.es, messenger.es y root.es.

Para comprender aquella mañana hay que recordar que registrar un .es antes de 2005 era bastante diferente de comprar hoy un dominio desde cualquier registrador.

El Plan Nacional de Nombres de Dominio aprobado en mayo de aquel año reconocía precisamente que las reglas anteriores tenían limitaciones y planteaba una mayor flexibilización para acercar la implantación del .es a la de otros dominios territoriales del entorno español. La norma también establecía un sistema para permitir la transmisión voluntaria de nombres ya asignados.

El cambio culminó en noviembre.

A partir del día 8 cualquier persona física o jurídica podía registrar nombres sin que estos tuvieran que coincidir necesariamente con su propio nombre o con la denominación de una empresa. La reducción de tarifas fue otro de los grandes cambios: en aquel momento se informó de una rebaja media cercana al 70 % respecto a los precios anteriores.

Era una oportunidad extraordinaria para quienes ya entendían el valor que podían adquirir las palabras genéricas en Internet.

A las siete de la mañana empezó la carrera por los mejores .es

David Carrero Fernández-Baillo, actualmente cofundador de Stackscale (Grupo Aire), recuerda perfectamente aquella madrugada.

Estuvo despierto esperando la apertura e intentó registrar tantos nombres interesantes como pudo. Con los años vendió algunos de aquellos dominios, pero todavía conserva varios especialmente reconocibles, entre ellos meteo.es, navidad.es, messenger.es y root.es.

Son nombres cortos y genéricos que ilustran bastante bien qué estaba ocurriendo en noviembre de 2005.

Internet ya era un negocio importante, pero el espacio .es todavía tenía una enorme cantidad de nombres atractivos disponibles debido a las restricciones que habían condicionado su desarrollo.

La apertura cambió esa situación prácticamente de un día para otro.

Carrero no fue, naturalmente, el único que madrugó.

Miles de personas y empresas intentaron registrar nombres simultáneamente. Poco después de las siete de la mañana los sistemas recibieron un volumen extraordinario de solicitudes. Las informaciones publicadas entonces hablaban de más de 300.000 peticiones durante aquella mañana y de problemas de saturación que obligaron a interrumpir temporalmente el servicio.

La liberalización se realizó además de forma escalonada. Inicialmente se abrieron determinados grupos de letras y durante los siguientes días se fue ampliando el registro hasta alcanzar la apertura completa.

El principio que acabó imponiéndose era mucho más reconocible para cualquier usuario de Internet actual: quien llegaba primero podía registrar el dominio disponible, salvo las excepciones y nombres reservados contemplados por la normativa.

El cambio funcionó desde el punto de vista de la adopción.

Red.es explicaría posteriormente que la flexibilización iniciada en 2005 permitió reducir a minutos el tiempo necesario para registrar un dominio y contribuyó a que el número de .es creciera desde menos de 300.000 hasta superar ampliamente el millón en los años posteriores.

Pero registrar un dominio es solamente una parte de su vida.

El registro se modernizó, pero gestionar un .es sigue generando críticas

Veintiún años después aparece una paradoja.

El alta inicial de un .es puede realizarse rápidamente mediante registradores acreditados. Sin embargo, algunas operaciones posteriores continúan estando asociadas a procedimientos administrativos que determinados profesionales consideran considerablemente menos ágiles que los existentes en dominios genéricos como .com.

Carrero señala especialmente los cambios de titular y de contactos asociados a los dominios.

Su crítica no está dirigida a que exista verificación. Cambiar la titularidad de un dominio es una operación sensible y resulta razonable comprobar la identidad y autorización de las personas implicadas.

El problema, según explica a partir de su experiencia gestionando dominios desde hace más de dos décadas, está en la cantidad de comunicaciones, confirmaciones y esperas que pueden acompañar determinadas modificaciones.

También cuestiona el rendimiento del portal utilizado para tramitar solicitudes, donde asegura encontrarse con esperas que pueden superar los 30 segundos al realizar determinadas operaciones.

Son apreciaciones basadas en su experiencia como usuario del servicio, no mediciones independientes sobre el rendimiento general de la plataforma.

Pero permiten plantear una cuestión más amplia sobre cómo se administra una infraestructura digital pública.

La normativa de 2005 ya establecía que la asignación debía realizarse mediante sistemas telemáticos que asegurasen la agilidad y fiabilidad de los procedimientos de registro.

La dificultad está en mantener esa filosofía durante décadas.

Un dominio nacional también es infraestructura digital

Los dominios territoriales, conocidos técnicamente como ccTLD (country code Top-Level Domain), pueden parecer una pieza menor de Internet, pero forman parte de la identidad digital de un país.

España utiliza .es. Francia tiene .fr, Alemania .de, Reino Unido .uk e Italia .it.

Su valor no depende solamente del precio.

También importa lo sencillo que resulte registrar, renovar, transferir y administrar los nombres durante toda su vida.

Ahí aparece una de las reflexiones que deja la experiencia española.

La liberalización de 2005 resolvió uno de los grandes obstáculos que tenía entonces el .es: las restricciones para registrar nombres. El propio Plan Nacional justificaba el cambio por la necesidad de aumentar la aceptación del dominio español y adaptarlo a la evolución de Internet.

Aquella decisión fue importante.

Pero una infraestructura digital no termina cuando se aprueba la reforma que la crea o moderniza. Después llegan veinte años de pequeñas mejoras, interfaces, automatización, procedimientos administrativos, APIs y cambios en las expectativas de los usuarios.

Y esas expectativas han cambiado enormemente desde 2005.

Actualmente es posible registrar un dominio genérico, cambiar servidores DNS, modificar contactos, activar DNSSEC o transferir determinados nombres desde paneles que realizan muchas operaciones prácticamente en tiempo real.

El usuario compara inevitablemente esas experiencias.

Cuando la complejidad administrativa puede perjudicar al propio .es

Existe además una consecuencia menos visible.

Una persona que inicia un proyecto digital tiene decenas de extensiones disponibles y, en muchos casos, ninguna obligación de utilizar .es.

El dominio español compite.

Compite con .com, .net, .org, .eu y con cientos de nuevos dominios genéricos incorporados durante los últimos años.

El .es conserva una ventaja evidente para empresas, administraciones, medios y proyectos dirigidos principalmente al mercado español: identifica inmediatamente su relación con España.

Precisamente por eso la facilidad de administración importa.

Si dos extensiones resultan igualmente válidas para un proyecto y una ofrece una gestión percibida como más sencilla, la experiencia administrativa puede terminar formando parte de la decisión.

Para Carrero ahí reside una oportunidad de mejora que lleva demasiado tiempo pendiente.

Su recuerdo de 2005 mezcla precisamente las dos caras de la historia. Por una parte, aquella madrugada representa una época especialmente interesante de Internet en España y permitió acceder a nombres que hoy resultarían extremadamente difíciles de conseguir.

Por otra, después de gestionar algunos de esos dominios durante más de veinte años, considera que la experiencia administrativa no ha avanzado tanto como debería.

La liberalización de 2005 demostró que las reglas podían cambiar cuando las necesidades de Internet lo exigían.

Quizá la siguiente evolución del .es sea menos llamativa que aquella apertura de las siete de la mañana. No requiere liberar miles de nombres ni provocar una carrera por registrarlos.

Consiste simplemente en conseguir que administrar un dominio español resulte tan rápido y sencillo como los usuarios esperan en 2026.

Porque veintiún años después, meteo.es, navidad.es, messenger.es o root.es siguen siendo pequeñas piezas de aquella madrugada en la que España abrió de verdad su dominio nacional.

Y también recuerdan que en Internet registrar un buen nombre puede durar unos segundos, pero administrarlo es una relación que puede prolongarse durante décadas.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se liberalizaron los dominios .es en España?

El nuevo Plan Nacional entró en vigor en junio de 2005 y la fase de registro libre comenzó el 8 de noviembre de 2005, después de un periodo escalonado destinado a facilitar la transición.

¿Qué ocurrió el 8 de noviembre de 2005 con los dominios .es?

Miles de usuarios y empresas intentaron registrar nombres cuando comenzó la apertura. Red.es recibió más de 300.000 solicitudes aquella mañana y el servicio sufrió problemas de saturación.

¿Quién gestiona actualmente los dominios .es?

La entidad pública empresarial Red.es ejerce como autoridad de asignación de los nombres de dominio bajo .es. Los usuarios también pueden registrarlos y gestionarlos mediante agentes registradores acreditados.

¿Qué dominios de aquella época conserva David Carrero?

David Carrero Fernández-Baillo, cofundador de Stackscale y profesional vinculado a Internet desde hace décadas, señala que todavía conserva, entre otros, meteo.es, navidad.es, messenger.es y root.es, registrados en aquella etapa inicial de la liberalización.

vía: LinkedIN

Scroll al inicio