Compartir:
En plena sequía declarada como “incidente de importancia nacional”, el Gobierno del Reino Unido ha sorprendido con una recomendación inusual: borrar correos electrónicos y fotos antiguas para contribuir al ahorro de agua. La medida, difundida por la Environment Agency tras la última reunión del National Drought Group, pretende concienciar sobre el consumo hídrico de los centros de datos.
Sin embargo, especialistas en infraestructura digital y eficiencia energética coinciden en que este consejo es técnicamente irrelevante e incluso podría ser contraproducente.
La realidad del consumo de agua en los centros de datos
Es cierto que algunos centros de datos utilizan sistemas de refrigeración evaporativa, que requieren grandes volúmenes de agua para mantener la temperatura de servidores y equipos de red. Estos sistemas son comunes en climas secos y en instalaciones de alto rendimiento, donde el uso de agua puede superar millones de litros anuales.
Pero la clave está en qué procesos consumen más recursos:
- El mayor uso energético y térmico proviene de la computación activa (procesamiento en CPU y GPU), no del simple almacenamiento.
- Los datos ya almacenados en discos —especialmente en sistemas optimizados— generan un calor mínimo y, en muchos casos, las unidades entran en estados de baja energía (spin-down) cuando no se accede a ellas.
- Borrar archivos antiguos implica acceder, buscar, procesar y escribir cambios en los sistemas, operaciones que pueden consumir más energía y, por extensión, agua, que dejarlos almacenados.
Un consejo que no ataca el verdadero problema
La recomendación del Gobierno puede tener valor simbólico, pero en términos prácticos:
- El impacto de que un ciudadano borre correos o fotos sobre el consumo de agua en centros de datos es prácticamente nulo.
- En muchos casos, los datos se almacenan en instalaciones fuera del Reino Unido, por lo que cualquier hipotético ahorro se produciría en otro país.
- El borrado masivo, si se realiza de forma simultánea y a gran escala, puede incluso incrementar el uso de energía y refrigeración a corto plazo.
Alternativas con impacto real en el ahorro de agua
Si el objetivo es reducir el consumo hídrico, los expertos recomiendan medidas que sí tienen un efecto directo:
- Promover sistemas de refrigeración líquida cerrada o por inmersión en centros de datos, que reducen drásticamente el uso de agua.
- Incentivar el uso de energía renovable y ubicaciones con acceso a refrigeración por aire exterior (free cooling).
- Fomentar la reutilización de aguas grises y la captación de agua de lluvia en entornos industriales.
- En el plano doméstico, enfocarse en reparar fugas, reducir el tiempo de ducha o instalar dispositivos ahorradores.
Un choque de mensajes en la era de la IA
La contradicción no ha pasado desapercibida: mientras el Gobierno británico impulsa un ambicioso plan de crecimiento apoyado en inteligencia artificial y big data —tecnologías con una huella hídrica y energética considerable—, pide a los ciudadanos borrar correos para ahorrar agua.
En palabras de un ingeniero de infraestructura cloud consultado por este medio:
“El problema no es el archivo que guardas, sino los sistemas y procesos que están en marcha para alimentar la economía digital. Si queremos ahorro real, hay que actuar sobre la eficiencia del hardware, el diseño de los centros de datos y la localización de cargas de trabajo, no sobre el buzón del usuario”.
Conclusión
La crisis hídrica en el Reino Unido exige medidas serias y técnicamente fundamentadas.
Mientras borrar correos pueda sonar a gesto de conciencia ambiental, su impacto en el ahorro de agua es marginal, y el riesgo de transmitir mensajes poco precisos puede distraer de las soluciones estructurales necesarias.
Si el país quiere reducir de verdad el consumo de agua de su infraestructura digital, deberá mirar más allá del usuario final y centrarse en la eficiencia, tecnología y sostenibilidad de sus centros de datos.










