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La computación cuántica se perfila como una de las transformaciones tecnológicas más profundas de las próximas décadas y, según se expuso en un encuentro celebrado por Palo Alto Networks, tendrá un impacto directo sobre la seguridad digital tal y como se conoce hoy. La compañía de ciberseguridad ha reunido a expertos y representantes del sector en el Quantum-Safe Summit, un evento con el que busca sentar las bases de una ciberseguridad preparada para la era cuántica, en un momento en el que los avances en capacidad de computación, escalado de infraestructuras y madurez científica acercan esta tecnología a horizontes que ya obligan a empresas e instituciones a actuar con anticipación.
La experiencia reciente con la inteligencia artificial sirvió como aviso durante la jornada: tecnologías que durante años parecían lejanas pueden acelerar de forma abrupta su adopción. En el caso de la computación cuántica, Nikesh Arora, presidente y CEO de Palo Alto Networks, situó el posible salto desde el laboratorio hacia aplicaciones más reales en un marco de entre 2 y 7 años, un plazo que calificó de reducido si se tiene en cuenta que una transición criptográfica es compleja y puede prolongarse durante años.
En el centro del debate estuvo el denominado “Q-Day”, el momento en el que un ordenador cuántico avanzado sería capaz de romper de forma práctica la criptografía de clave pública que hoy protege identidades, comunicaciones, transacciones y datos sensibles. Aunque no existe una fecha exacta, el mensaje compartido en el Summit fue claro: el riesgo no puede tratarse como un problema lejano. La razón es que ya existe un modelo de amenaza activo conocido como “harvest now, decrypt later”, que consiste en capturar hoy información cifrada para descifrarla más adelante cuando la capacidad cuántica esté disponible. Este enfoque vuelve especialmente vulnerables los datos de larga vida útil —como la propiedad intelectual, la información estratégica o los datos sensibles— cuyo valor no caduca a corto plazo. Además, la convergencia entre computación cuántica e inteligencia artificial añade un efecto acelerador que incrementará la presión sobre los esquemas criptográficos actuales.
Durante el evento se insistió también en que la computación cuántica no es una promesa reciente, sino el resultado de décadas de investigación. John Martinis, presentado en el Summit como Premio Nobel de Física 2025, subrayó que los avances de los últimos años muestran progresos claros en la calidad y estabilidad de los qubits. En esa evolución, se citó el paso desde sistemas de alrededor de 50 qubits a desarrollos que ya superan el centenar, como indicio de que la tecnología avanza hacia escenarios cada vez más reales.
El gran desafío, según se explicó, ya no es conceptual sino industrial: escalar estas tecnologías hacia sistemas de cientos de miles o millones de qubits. Como referencia, se apuntó que romper criptosistemas ampliamente utilizados, como RSA, requeriría un ordenador cuántico plenamente funcional y corregido de errores del orden de un millón de qubits.
Otro de los puntos clave fue que la preparación no parte de cero. La criptografía post-cuántica ya cuenta con estándares oficiales, fruto de un esfuerzo internacional iniciado en 2016 y respaldado por la participación de 300 a 400 investigadores de la comunidad criptográfica global. Los algoritmos seleccionados, se señaló, han sido evaluados durante cerca de ocho años, lo que ofrece una base sólida para iniciar migraciones con un alto grado de confianza.
En ese contexto, el Summit puso sobre la mesa un principio que se considera esencial: la crypto agility, es decir, diseñar sistemas capaces de cambiar algoritmos criptográficos con rapidez y control. La idea, defendida durante la jornada, es que la seguridad criptográfica debe entenderse como un proceso evolutivo y no como un estado final.
La transición hacia modelos “quantum-safe” se planteó como una cuestión de estrategia y ejecución. El mensaje que se impone es que la preparación cuántica debe integrarse en las estrategias de modernización tecnológica para evitar generar nueva deuda técnica, ya que los sistemas podrían quedar obsoletos antes de lo previsto. Aun así, se insistió en que no se trata de un “rip & replace” inmediato, sino de un proceso progresivo y planificado. Uno de los primeros pasos críticos es el inventario criptográfico: identificar dónde y cómo se utiliza el cifrado en aplicaciones, infraestructuras y dependencias de terceros, porque la criptografía suele estar profundamente embebida y ser más opaca de lo esperado.
Ante este escenario, Palo Alto Networks impulsa un enfoque anticipado y práctico a través de Quantum-Safe Security, una iniciativa orientada a ayudar a las organizaciones a comprender el impacto real de la computación cuántica, evaluar su nivel de preparación y planificar una transición ordenada hacia modelos resilientes en el tiempo.










