Selfies, auto-grabaciones y retos virales: el ocio desviado posa en las redes sociales

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Nadie duda de los beneficios de Internet, pero también que un uso inadecuado puede provocar muchos problemas. Hoy en día es habitual encontrarse muchos casos de entretenimiento desviado, por ejemplo el niño con discapacidad al que sellaron los labios con loctite y lo difundieron por las redes sociales.

Muchos de estos actos, ya ocurrían hace años, pero ahora se comparte en redes sociales que hace que se visto por miles de usuarios. Estas narrativas visuales comunican historias a veces desviadas y crueles y consiguen gracias a la tecnología hacerse en muchos casos eternas y virales. La rapidez del mundo en el que vivimos hace que en internet, la eternidad es posible gracias a la viralidad.

Además hay otros efectos: la desinhibición aumenta cuando las personas interactúan a través de las redes sociales, el narcisismo digital también es una característica, la ampliación de las redes de relaciones sociales y el aumento de la capacidad para relacionarnos con más gente, hecho que altera los referentes.  

Conseguir ser viral, ¿pero a qué precio?

Selfies desde las alturas o de balconing, selfies con fieras salvajes, peleas grabadas, retos peligrosos, vejaciones o conducción temeraria son solo algunos ejemplos visuales que consiguen audiencia, viralización y atención del público. Esta “desviación digital” circula libre y masivamente por las redes e internet y está justificada por el factor lúdico, libertario y expresivo y lleva a que se cometan delitos para ser comunicados”, alerta Herrera.

Entre las razones que pueden explicar que alguien ponga en riesgo su vida para ser viral,  está la competición digital que supone Internet. “Vivimos en una economía de la atención, competimos por llamar la atención, por tanto, si queremos disputarla necesitamos utilizar imágenes especiales, duras y desviadas”, comenta Herrera, lo que se considera como “erostratismo digital”.

Entre los ejemplos y tipologías de imágenes desviadas más comunes de este fenómeno en redes hay:

  • Icono: imagen con potencia canónica y comunicativa que aspira a ser referente, reclama poder e influencia.
  • Fetiche: dotado de valor para un colectivo de adeptos que comparten rasgos o identidad de grupo. Por ejemplo, los posados llamados de turismo oscuro, peleas entre ultras o vejaciones escolares.
  • Ídolo: Exige inversiones y sacrificios a sus seguidores. Forman parte de este grupo los selfies de alto riesgo o los retos virales peligrosos. 
  • Imágenes de auto-puesta en riesgo: Es decir selfies desde las alturas, balconing, selfies ferroviarios, selfies con fieras o fauna salvaje.
  • Retos virales: Se sigue el challenge aunque suponga un peligro, por ejemplo se consumen pastillas contra alergia, se pone pegamento en algunas partes del cuerpo (Gorilla Glue Challenge), quemarse la piel con gel y sal (salt and ice challenge)…
  • Imágenes de impacto cultural: selfie de trofeo, fauna silvestre, fotos de desastres, aporo selfie (selfie que se hace ante personas indigentes, borrachos, marginales) o de turismo oscuro.
  • Autograbaciones delictivas: videos de violaciones grupales, pornografía de menores, palizas, actos vandálicos, conducción temeraria.
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