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Mientras el mercado de la productividad vive obsesionado con la próxima app “definitiva”, el profesor e investigador Jeff Huang lleva más de una década haciendo justo lo contrario: simplificar. Su sistema, descrito en una publicación actualizada en marzo de 2022, suena casi ridículo en pleno auge de los paneles Kanban, los gestores de tareas con IA y las notificaciones inteligentes: un único archivo de texto (.txt) que nunca termina.
La idea nace de un problema muy común, especialmente al entrar en la universidad o al asumir más responsabilidades: llega un punto en el que ya no se puede “recordar todo” sin que la cabeza se convierta en una lista de pendientes ambulante. Huang cuenta que probó listas de tareas, rastreadores, apps y métodos “modernos”, pero se topó con algo que cualquiera reconoce: los sistemas se fragmentan. Un sitio para tareas, otro para notas, otro para reuniones, otro para ideas, otro para el calendario… y al final, el esfuerzo de “gestionar el sistema” compite con el trabajo real.
Su respuesta fue abandonar la promesa de la herramienta perfecta y construir una rutina alrededor de dos pilares:
- Un calendario online, donde mete todo (incluso cosas sin hora fija).
- Un archivo de texto plano, donde cada día se “vuelca” lo que toca hacer… y se convierte en registro de lo que se hizo.
El calendario como única fuente de “lo que viene”
El único requisito “externo” de su método es el calendario. Pero no como lo usa mucha gente (solo reuniones y citas), sino como un contenedor total: desde una tutoría a las 16:00 hasta “pensar cómo reclutar nuevos doctorandos” o “hacer una mesa en el taller”. Si no tiene una hora, lo agenda en un día en el que quiere dedicarle atención.
Con esto, consigue algo potente: el futuro está en un sitio, no repartido en listas que se contradicen.
La lista diaria se escribe la noche anterior
La rutina clave sucede antes de dormir: Huang abre el calendario del día siguiente y copia sus elementos al final del .txt como lista de tareas diaria. Ahí mezcla lo inevitable (reuniones, clase) con lo flexible (recados, trabajo profundo).
Esa acción, aparentemente simple, fuerza una pregunta que muchos esquivan: ¿es realista lo que me he puesto mañana? Si algo no cabe o no apetece, se reprograma. Si una tarea es demasiado grande, se divide: una parte para mañana y otra para otro día.
Con los años, dice, se aprende a estimar mejor lo que cabe en una jornada, porque el sistema te “devuelve” la realidad.
La magia: la lista de “por hacer” acaba siendo una lista de “hecho”
Lo que diferencia este método de una lista de tareas cualquiera es que, durante el día, Huang toma notas en la misma lista: apuntes de reuniones, decisiones, ideas, recordatorios, resultados. Así, el documento deja de ser solo un “pendiente” y se convierte en una especie de bitácora profesional.
En su caso, su archivo actual —creado hace 9 años al empezar su trabajo— acumula 51.690 líneas y documenta prácticamente todo lo que ha hecho como profesor: tareas, reuniones, ideas y personas con las que se ha visto. Incluso comenta que, gracias a escribir siempre de forma consistente, al buscar “meet with” puede ver que ha tenido más de 3.000 reuniones.
No es poca cosa: donde otros sistemas “borran” el pasado, su .txt lo conserva. Y esa memoria tiene valor, sobre todo cuando meses después hay que responder a preguntas como: ¿qué decidimos en aquella reunión? ¿cuándo empezamos este proyecto? ¿a quién le prometí enviar esto?
Atajos, etiquetas y búsqueda: el “superpoder” del texto plano
Huang no presume de una herramienta compleja, pero sí de un hábito: escribe con un estilo repetible y añade etiquetas para clasificar.
Ejemplos de etiquetas que usa:
- #idea para ideas que quiere revisitar.
- #annual para cosas que luego irán a un informe anual.
- #nextui para anotar mejoras para un curso la próxima vez.
La ventaja es evidente: el buscador del editor hace de “base de datos” sin base de datos. Sin exportaciones, sin sincronizaciones raras, sin depender de una empresa para acceder al histórico.
¿Y el email? Bandera roja, naranja y amarilla
En lugar de perseguir la bandeja de entrada cero, Huang aplica un sistema simple de banderas:
- Rojo: hay que actuar.
- Naranja: habrá que actuar, pero más adelante o requiere pensar.
- Amarillo: correos enviados de los que espera respuesta (para hacer seguimiento).
Al final del día revisa naranjas y amarillos para decidir si alguno pasa a rojo. Y punto. No convierte el email en un juego de limpieza constante, porque eso, en su experiencia, solo genera sensación de “tarea infinita”.
Por qué este sistema engancha a tanta gente
Detrás del .txt hay una filosofía bastante actual, aunque no lo parezca: menos fricción, menos dependencia, más control. Su método evita dos problemas típicos de la productividad moderna:
- La lista eterna que se arrastra día tras día y produce culpa.
- El cambio constante de herramienta, que promete mucho y te obliga a migrar, reconfigurar y reaprender.
Su rutina, además, crea un círculo útil:
- empiezas el día sabiendo qué toca,
- reduces el ruido mental (no tienes que acordarte de todo),
- y ganas una memoria consultable de tu trabajo.
A cambio, exige disciplina: la noche anterior hay que preparar el día siguiente. Y también implica aceptar que decir “no” (o reprogramar) es parte del sistema: si todo cabe en el calendario, nada cabe de verdad.
Preguntas frecuentes
¿Este método sirve si mi trabajo es caótico y con imprevistos?
Sí, pero funciona mejor si el calendario recoge también “bloques” de trabajo flexible. Lo importante es que el día tenga un plan base y que lo imprevisto no destruya todo.
¿Qué editor de texto es recomendable para un .txt tan grande?
Cualquiera que maneje archivos grandes y tenga buena búsqueda. Huang usa UltraEdit por costumbre, pero la clave es: búsqueda rápida, estabilidad y accesibilidad.
¿Cómo empiezo sin obsesionarme?
Empieza con 7 días: calendario como fuente única del “futuro” y un .txt donde pegas cada noche lo de mañana. No metas etiquetas hasta que el hábito esté asentado.
¿No es mejor usar Notion, Todoist o una app moderna?
Depende. Si te funcionan, perfecto. La idea de Huang no es “lo moderno es malo”, sino que un sistema demasiado complejo puede convertirse en el trabajo en sí. El .txt gana cuando buscas simplicidad y cero dependencia.
Si quieres, te adapto este artículo a un medio tech más “de productividad para profesionales” o a un enfoque más divulgativo tipo “trucos para estudiantes y opositores”.
We built Things, Notion, Todoist…
— Francesco Di Lorenzo (@frankdilo) December 12, 2025
And this person said "nah, txt file is fine"
Unironically brilliant.https://t.co/QhKYgoyrtc










